Ser conscientes y consecuentes con aquello que firmamos

De un tiempo a esta parte se está hablando y mucho del tema de las preferentes, un producto financiero arriesgado en el que se encuentran “enganchados” miles de españoles. Últimamente se viene hablando y mucho de los que compraron un piso y ahora no pueden pagarlo, y del trato que se debe dispensar a los mismos, veamos aquí el tema, o los temas, desde la perspectiva del valor de lo firmado.

Y se dice que veamos el tema de la forma con la que se finaliza el párrafo anterior pues el mismo se podría tratar, o mejor dicho se podrían tratar desde posiciones ideológicas que darían un matiz, unas soluciones y una explicación muy diferente del caso, aquí intentando ser lo más aséptico posible cabe hacer algunas consideraciones al respecto.

Cuando firmamos algo, debemos saber lo que firmamos, y si no sabemos lo que vamos a firmar debemos informarnos y asesorarnos al respecto antes de firmar, y no sólo debemos saber lo que firmamos, sino asumir las consecuencias de lo que firmamos (tanto si ganamos como si perdemos).

Lo anterior sirve para cualquiera de los dos casos expuestos, pero es especialmente sangrante en el primero, es decir, es obvio y notorio que muchos bancos cometieron prácticas comerciales agresivas para colocar esos productos, pero, ¿por qué se firmó eso? Entiéndase que esto no es una defensa de las entidades financieras, es hacer ver que el banco, la entidad financiera es una empresa que busca vendernos sus productos, no es nuestro asesor personal, aunque así lo parezca y muchos lo creyesen. Por ello conocer, o acudir con quien conozca sobre ello resulta vital antes de comprar un producto (y un banco reitero no es nada más que una tienda que vende productos, financieros, pero productos al fin y al cabo. ¿Nos asesoran? Sí, para vendernos sus productos, para un asesoramiento distinto, reitero, hay otras soluciones)

En el caso de las hipotecas, un poco de lo mismo, resultan obvios los excesos de algunos bancos dando hipotecas a quien no podía no comer. Pero tampoco debemos olvidar la responsabilidad de este quien no podía ni comer, pues el mismo todo el mundo sabe en el fondo que quería comprar por diez y vender por treinta (¿especulación? Sí, en grado menor en todo caso, pero especulación. Y no sucede nada, pues legítimo que es, pero luego no se puede demonizar), y pagarse el coche y además el viaje al caribe con la hipoteca, y lo firmó, ¿seguro que no sabía lo que le firmaba? ¿O ya le venía bien firmarlo “porque en el ladrillo siempre se gana”?

2013-04-03 11 27 36
abogado arrendamientos madrid.

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.